Alcubillas pertenece a la jurisdicción histórica de la Orden de Santiago desde 1213, figurando como villa en todos los documentos históricos posteriores a 1575, fecha que, por otra parte, está grabada en una piedra de la fachada sur de la iglesia, en la ventana del coro concretamente.

Podríamos adentrarnos en la historia para constatar que ya en el año 1243 Alcubillas aparece documentada como torre de defensa y parroquia propia, parroquia que sigue permaneciendo más allá de 1515, aunque reconstruida en distintas fechas, antes y después de esta época.

Alcubillas se convierte en villa

El hecho más importante del siglo XVI (concretamente en el año 1539), para la historia de Alcubillas, fue el de su incorporación a la Corona y Patrimonio Real, eximiéndose del control de Montiel, logrando convertirse en villa (lo cual permitía al poblado disfrutar de una relativa autonomía en su gestión municipal). En efecto, eran tan grandes las necesidades económicas de la Monarquía, causadas por las constantes guerras que tenía que sostener Carlos I, que se vio obligado a desmembrar y vender villas y lugares.

En tales circunstancias históricas, como Alcubillas había experimentado un apreciable crecimiento en todos los órdenes, y especialmente en cuanto a sus habitantes, y pareciéndose a nuestros antepasados que era carga onerosa y servil el estar sujetos por más tiempo a la jurisdicción de Montiel, decidieron eximirse, pagando por ello a la Real Hacienda 520.000 maravedíes.

Martes y trece. Febrero de 1624, Felipe IV y su Cortejo en Alcubillas

Muy aludido ha sido el viaje que el Rey Felipe IV realizó de Madrid a Andalucía en el año 1964, motivado sin duda por el temor que el monarca sintió ante un probable golpe de mano de los mercaderes ingleses, deseosos de apoderarse de nuestras costas, como posteriormente la experiencia vino a demostrar.

Nosotros vamos a servirnos como fuente del brillante artículo que Isabel Pérez nos narra en su detallada trascripción de los hechos y el certero análisis del paso del rey poeta por nuestra comarca, valiéndose, a su vez, del diario de Herrera y Sotomayor y del testimonio que el célebre escritor D. Francisco de Quevedo y Villegas envía por carta a su amigo, el comendador de Manzanares, Marqués de Velada (hermano político de Medinaceli), y fechada en Andújar, justamente a los cuatro días de su estancia en Alcubillas, argumentando que la razón por la que se siguió este itinerario estuvo motivada por la asistencia del rey a un agasajo en Santisteban del Puerto, por parte del Conde-Duque del mismo título.

Así nos indica Quevedo que el día 12 de febrero comieron en Villarta y la noche la pasaron en La Membrilla, significando que no pudieron concebir el sueño por los efectos de nuestros vinos que hasta provocaron descuidos de ropas. En tanto que Herrera y Sotomayor dicen: <<Día 13, martes, fue a comer a Alcubillas “siendo el día mejor”, aunque la noche fue trabajosísima, pues camino de La Torre, donde durmieron, y el tramo de Cózar a esta, debido a lo pantanoso del terreno, todo el trayecto fue sembrado de acémilas y carros, que con muchas dificultades lograron salir de entre el barro y la nieve que les sobrevino>>.

Del viaje de vuelta se sabe poco, casi sólo el itinerario; sabemos que el día 14 de abril durmió en Cózar y al día siguiente, lunes, salió rumbo a la Venta de Santa Elena donde comió, atravesando Alcubillas.

Hallazgos Históricos

Los más antiguos hallazgos aparecidos en nuestro Campo de Montiel se corresponden con el Neolítico, pues así lo atestigua el haberse encontrado armas y utensilios como hachas y ánforas.

Hacia 1970 en la fina “Las Zanjas” de Alcubillas, fue encontrado por José Vicente Serrano Serrano mientras labraba, un anillo de oro cuyo peso es superior a los 30 gramos y una pureza de 22 quilates. Este anillo que se conserva en el Museo Provincial de Ciudad Real ha sido descrito por el Catedrático de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, Manuel Bendala el cuál lo califica de excepcional y del que dice ”Adopta forma de sello, de chatón aproximadamente circular, del que emergen, diametralmente opuestas, dos cabezas de felino de fauces abiertas y taladradas que parecen morder y sujetar el aro que las enlaza para cerrar el anillo”

El anillo responde en conjunto, a una arte propio del mediterráneo oriental y de la Grecia Arcaica, y podría datarse hacia finales del siglo VI a.C. Arte propio del mediterráneo oriental y de la Grecia Arcaica, y podría datarse hacia finales del siglo VI a.C.

En febrero de 1975 y mientras realizaban labores agrícolas en la fina denominada “Camino del Medio”, y a 3,5 Km. de Alcubillas fue encontrado por Basilio Fernández Mejía y Vicente Álvarez Arcos, vecinos de la localidad otro importante hallazgo arqueológico consistente en una escultura zoomorfa ibérica, representando la cabeza de un toro. Se destaca en la escultura la diadema o doble estría que corona su testuz, cuya forma recuerda la decoración de la cerámica a bandas geométricas ibero-andaluzas de IV-III antes de Cristo, época en que igualmente se enmarca la escultura en cuestión.

Escultura zoomorfa ibérica que puede datar hacia el siglo IV a.C.

También se han encontrado fragmentos de cerámica ibérica de gran calidad que pueden fecharse en los siglos IV-III a.C. Todos ellos decorados con pintura roja y hechos a torno.

El Castillo Fortaleza

Su castillo o torre de defensa, jugó un papel importante dentro de la línea defensiva formada junto a los de Fuenllana y Montiel, que se conjugaba con las formadas por los castillos de Alhambra y Ruidera, por el Norte, y las torres defensivas de Torre de Juan Abad, Puebla del Príncipe, Terrinches, Albaladejo y Montizón, más al Sur de la demarcación.

Lo más probable es que el Castillo de Alcubillas fuera levantado por la población islámica con el fin de garantizar su seguridad; pero al igual que otros, posteriormente fueron utilizados por los cristianos en plena Reconquista.

De estudios arqueológicos realizados se desprende que el Castillo de Alcubillas consta de tres recintos sucesivos.

La cerca del interior del Castillo es posible que formara una especie de óvalo en torno a los restos del recinto principal.

El segundo recinto fue el Castillo propiamente dicho y pudo tener un parecido al de Albaladejo. Su eje mayor medía 30 metros y el menor de 14 metros, lo que representa una superficie ocupada de 420 metros cuadrados.

En la parte Oeste del interior de este recinto hay vestigios de un aljibe de 17 metros cuadrados de base, con una profundidad máxima de 1,20 metros.

La parte Este de dicho recinto estaba ocupada por una torre, que sería la torre del homenaje en tiempos tardíos.

El tercer recinto seria dicha torre, que tenía una extraña forma triangular con los ángulos redondeados.

Si tenemos presente que ya es irrecuperable tan magnífica fortaleza, sí debe quedar plasmada la importancia que tuvo para el conjunto de nuestra historia, ya que en plena Reconquista fue objeto de múltiples ofensivas, forjando así el noble y recio espíritu de nuestros antepasados.

Iglesia – Templo Parroquial

La Iglesia reconstruida en 1577, nos presenta un estilo arquitectónico de transición que contiene principales elementos góticos y renacentistas.

La nave central es de gran solidez, compuesta de piedra granítica labrada en sus esquinados, puertas y otros lugares del edificio. El resto se compone de piedra corriente de arenisca. Esta nave de planta rectangular tiene adosados a uno de sus frontales pequeñas capillas laterales con sus correspondientes ventanas.

A lo largo de todo su perímetro sólidos contrafuertes articulan el espacio exterior, dando un aspecto de sobriedad. La austeridad casi total de vanos igualmente acrecienta la sensación de solidez. Cada una de sus fachadas tiene su pórtico excepto la del mediodía que contiene dos vanos con sus ventanas.

La cristalería que cubre todos sus ventanales (cuya incorporación no parece nada antigua), es de un estimable valor, siendo muy bellas las tonalidades que transforma el paso de la luz.

Su conjunto interior es armónico, las columnas de piedra y los arcos y bóvedas son de esbelto y bello trazo. Reviste gran importancia el conjunto de cerchas de madera que se encuentra tras la bóveda y el artesonado que sostiene el coro y las puertas. El ábside es rectangular y está junto a las capillas laterales, la sacristía y el cuerpo de escalera de caracol adosados al lado sur. Del coro destaca la sencillez de su balaustrada. Está situada a los pies de la iglesia como es costumbre, su forma cuadrada es rematada en las esquinas por grandes pechinas que dan paso al espacio octogonal de su torre.

La torre cuya ubicación es distinta de la que se da en iglesias construidas en periodos similares, está compuesta por un cuerpo octogonal superpuesto a otro cuadrado, que corresponde al coro.

Es posible que en 1915 se realizara alguna importante reforma como así lo indican las puertas existentes junto al púlpito.

En septiembre de 1950, al encontrarse en mal estado la torre como su veleta, se procedió a sustituirlas por otra cubierta de pizarra y metálica en su parte superior, de cuyo techo penden las campanas; encontrándose en la cara frontal a la Casa Consistorial el rejo. En la cúspide dicha torre se ubicó la imagen del Sagrado Corazón.

Para su acceso, la iglesia tiene dos puertas claveteadas de bella ejecución. Otra tercera, que entonces tenía la función de principal, se tapió en 1973.

Últimamente se han repuesto varias imágenes y objetos de culto.

Por su antigüedad y belleza destaca la Virgen del Rosario, Patrona muy venerada de Alcubillas. Esta iglesia desde sus orígenes se haya bajo la advocación de Santa María Magdalena.

Ermita del Calvario

Es la más antigua de las existentes, encontrando hacia el año 1910 su fecha de edificación, para más tarde restaurarse.

Se compone de una nave cuadrangular con ventanas a los lados. En el interior se encuentran varias imágenes. La parte frontal tiene dos arcos ojivales superpuestos. Las ventanas tienen iguales arcos. En el frontispicio se encuentra una campana sobre un hueco de arco rebajado, y todo coronado con una artística cruz de hierro.

Ermita de San Antón

Su construcción data de 1931, aproximadamente, y es, si duda, la de mayor valor arquitectónico de las existentes. Se compone de una nave rectangular en cuyo interior se encuentra la imagen del santo. Muy artísticas resultan las cuatro columnas graníticas que sostienen el pórtico. En la parte frontal del tejado un capitel sujeta la campana, que toca únicamente el día del santo. Su emplazamiento corresponde a la cúspide del Cerrillo de las Cruces.

Ermita de San Isidro

Es la edificada más recientemente, concretamente de 1960, y la de menor valor arquitectónico. Se limita a una simple nave rectangular para dar cabida a la imagen del santo. Sin embargo, hoy en día es la más venerada, puesto que el 15 de mayo, fiesta de San Isidro, se organiza una gran romería en la que participan, junto a los romeros del pueblo, invitados y alcubilleros que residen fuera, con lo que el cerro donde está ubicada se convierte en un lugar de auténtico festival y devota peregrinación.

Fuente: http://www.alcubillas.es