La Solana es un municipio con 16.700 habitantes situado en la provincia de Ciudad Real. Con un término municipal de 134 kilómetros cuadrados, se ubica en el extremo sureste de la provincia dentro de la comarca de La Mancha. No obstante siguiendo criterios geográficos estaría situado en el límite noroccidental del Campo de Montiel. 

La Solana nace, como otras tantas villas manchegas, fruto de la repoblación efectuada en el siglo XIII, alentada por las tres Órdenes Militares a las que fue donado el territorio que hoy comprende la provincia de Ciudad Real: Santiago, Calatrava y San Juan. No es por lo tanto una villa antigua "ganada a los moros", ni aun de las primeras en fundarse en la primera mitad de dicho siglo, pues existe una creencia, afirmada en escritos locales antiguos, que dan la fecha de 1283 como principio del poblamiento. "Las Relaciones Topográficas de Felipe II" del año 1575 indican como causa del progresivo asentamiento de vecinos, la existencia de una torre fuerte de defensa ante posibles ataques de musulmanes. Dicha torre probablemente fue construida por la Orden de Santiago cuyo comendador desde 1440 hasta 1477 era mosén Diego de Villegas —hijo menor del merino mayor de Castilla, Ruy Pérez de Villegas II quien fuera el primer señor de Cóbreces, entre otros feudos— además de serlo de Alhambra y Trece de la orden. Es lógico pensar que se trate de la descrita en los Libros de Visitas de la Orden de los años 1468 y 1478, pues efectivamente coincidía su situación con la señalada en las Relaciones de Felipe II: donde hoy se asienta la actual torre de la Iglesia de Santa Catalina.

Las Descripciones del cardenal Lorenzana del año 1788 nos dicen que los primeros pobladores fueron pastores sorianos que acudían con sus rebaños estacionalmente y, atraídos por la fertilidad de las tierras de La Moheda y La Veguilla, colindantes con el núcleo histórico, mudaron sus casas a este lugar iniciando la población. En el año 1463, según la doctora Ángela Madrid Medina, se le concede el título de villa. En 1468 contaba con doscientos vecinos y, en 1575, 750 vecinos eran sus pobladores, con gran producción de vino, mayormente tinto, "afamado en los lugares comarcanos" a los que se exportaba. La vecina Membrilla, dicho año de 1575, contaba 1.000 vecinos y, sobre la base de las arrobas de los diezmos, producía menos vino que La Solana, destacando, en cambio, por los productos de las huertas situadas en la vega del río Azuer, de las que se abastecía La Solana. Es posible que ese buen vino de Membrilla que bebiera Miguel de Cervantes, y que luego aparecerá en la surtida bodega italiana de su Licenciado Vidriera, fuera vino de La Solana.

La Solana, como todo el Campo de Montiel, perteneció a la Orden de Santiago. Sin embargo, la administración de dicha Orden cambió sustancialmente durante el reinado de los Reyes Católicos. Se suprimió la figura del maestre y su consejo, los propios reyes pasaron a ser "administradores perpetuos por licencia apostólica" y se creó un Consejo de Órdenes dependiendo de la Corona. Con ello se acabó con el desmesurado poder económico y militar de los maestres, que tanto habían intervenido en las disputas internas de la Corona; además se asemejó la propia administración del territorio a la de los demás de realengo, instituyéndose gobernadores y alcaldes mayores, que acercaron el gobierno y la administración de la justicia a las villas del Campo. Villanueva de los Infantes, situada a 25 kilómetros de La Solana, fue elegida como sede de la gobernación del partido, relegándose a un segundo orden a la cabecera histórica y medieval, Montiel, estancada en su crecimiento y alejada de las villas más pujantes: Membrilla, La Solana, Villahermosa y La Torre de Juan Abad.

El nombre de La Solana, se nos dice en antiguos escritos, proviene de un pozo llamado de la Fuente de la Solana, usado en los primeros tiempos por pastores y pobladores. Dicho nombre del pozo se debía a estar cerca de una fuente, situada en la solana de la pequeña elevación por donde se extendió el pueblo. Dicho enclave corresponde con el actual rasillo de Santa Ana, donde hay un pequeño jardín, del que parte una pendiente calle escalonada y otra calle con dirección este que se llama, precisamente "de la Fuente". Aunque la calle propiamente denominada "de la Fuente", en el catastro del Marqués de La Ensenada del año 1751, era la calle de los escalones empedrados. La fuente, llamada "la fuente vieja" en los documentos conservados en los archivos históricos, siguió existiendo durante siglos hasta que en algún momento se cegó, como ocurrió con el pozo originario del que no hay memoria respecto a su emplazamiento. Sin embargo, es significativo que la casa que delimita la calle escalonada por su lado oeste, antigua casa del linaje hidalgo de los Pérez Cabellos, conserva una antigua cueva con un manantial de agua en su interior, pegada al rasillo y a la calle de los escalones.

Posteriormente se produjeron hechos relevantes, como la llegada de los frailes Trinitarios Descalzos, en el siglo XVII, y de las Madres Dominicas Descalzas, los cuales fundaron sus respectivos conventos.

La historia moderna destaca por el llamado "Siglo de las hoces", el XX, convirtiéndose La Solana en el mayor núcleo de fabricación de estas herramientas, aunque con los avances tecnológicos esta actividad está en franca decadencia.

En 1965 se fundó la Banda de cctt de Ntro. Padre Jesús Rescatado. La Banda de Cornetas y Tambores de Ntro. Padre Jesús Rescatado de La Solana fue fundada en 1965 por Antonio Serrano, tras la decisión de la cofradía de fundar una Banda de Cornetas y Tambores propia. La Banda desfila por primera vez con once componentes en la madrugada del mismo año acompañando a su titular por las calles de La Solana, ataviados con las túnicas de la hermandad. En total, la banda está formada en su primer desfile por cinco tambores y seis cornetas. En 1966 se estrena el primer uniforme de la Banda compuesto por chaqueta blanca y pantalón negro.

Con el paso del tiempo se fueron incorporando nuevos componentes y se continuó estrenando numerosos uniformes, pero fue a principios de los ochenta cuando la banda alcanza uno de sus mejores momentos obteniendo numerosos premios en los diferentes certámenes que se celebraban por la zona.

Una de las principales tradiciones que se conservan en La Solana es el cultivo del azafrán, que llegó a España en el siglo VIII, con la Invasión musulmana de la Península Ibérica . El cultivo de la rosa del azafrán se remonta al siglo XVIII y se llevaba a cabo por multitud de familias de esta localidad manchega. Otras tradiciones casi perdidas son los siguientes oficios basados en la cerámica, la forja, el esparto, las hoces, las botas de vino y muchos más como los molinos de almortas, almazaras, frutos secos y lápidas funerarias. En el ámbito gastronómico, conviene destacar las típicas y tradicionales gachas, que tienen como base la harina de almortas.

Plaza Mayor

Constituye un magnífico punto de partida para conocer La Solana, ya que fue en torno suyo donde comenzó a desarrollarse la localidad. Está declarado Monumento Histórico Provincial. Presenta en la actualidad dos zonas bien diferenciadas en cuanto a su aspecto y época.

El lado este, con porches adintelados, y el Ayuntamiento son del siglo XVI, obra de los maestros alarifes Luís de Béjar y Cristóbal Díaz en 1530. El lado oeste y norte, construida en el siglo XIX tienes dos plantas de vanos asimétricos sobre porches de arcos de medio punto, a cuya espalda se encuentra un arco con bóveda de cañón rebajada y decoración de lunetos en su intradós. Esta segunda zona fue construida como residencia para los canónigos de la Colegiata. De ahí surge la construcción del arco de la Calle Doña Ángela que conectaría este nuevo edificio con los que se sitúan en los límites de la anterior plaza del pueblo (de menores dimensiones que la actual). El empuje y crecimiento de La Solana  implicó a los vecinos de la villa en el siglo XVI para ampliar la antigua Plaza Mayor con la aportación de 60.000 maravedíes para demoler otras viviendas y construir así la Casa del Ayuntamiento tal y como lo conocemos en la actualidad. Hoy, la Plaza Mayor de La Solana es Monumento Histórico Provincial desde 1978 y conjuga una variedad de formas y colores que le otorgan una singularidad y belleza única en La Mancha. Es uno de los espacios monumentales más bellos de toda la región.
 
Iglesia de Santa Catalina

Situada en la plaza mayor del pueblo, la iglesia de Santa Catalina es uno de los monumentos más importantes del pueblo. Construida entre 1420 y 1524, tiene elementos del gótico tardío, renacentistas y barrocos, siendo su torre la más alta de la provincia de Ciudad Real. En el interior varias capillas laterales flanquean una nave de bóvedas estrelladas separadas por fajones. En la fachada tiene un porche o galería elevada, con arcos de medio punto; la portada, clasicista, posee en su parte inferior un par de dobles columnas exentas sobre plinto, y en la superior un frontón partido por un templete con la hornacina que contiene la imagen de Santa Catalina. La torre se inscribe en el barroco y está considerada como la más majestuosa de la provincia. No es la original, ya que se derrumbó en 1618, nuevamente edificada y hundida en 1708, su aspecto casi actual se debe a Alejandro Nuñez de la Barrera y Miguel Mestanza.3

Ermita de San Sebastián

Una de las primeras construcciones de la villa con un artesonado de estilo mudéjar. En épocas de siega los segadores afilaban sus hoces y navajas en las piedras de remolino de su entrada principal. La Ermita de San Sebastián es un excelente edificio artístico, de un temprano estilo gótico, del siglo XIV. El templo más antiguo de la localidad. Destaca su maravillosa techumbre mudéjar a par-hilera jalonada con artesanía de taracea policromada e incrustaciones de nácar y fondo de madera de ébano en una capilla del lado de la Epístola. En los trabajos de restauración de 1984 aparecieron dos frescoss en los muro de la nave, bastante deteriorados, con inscripciones cursivas góticas.

 

Iglesia de San Juan Bautista

Antiguamente Convento de los Trinitarios, únicamente se conserva la iglesia habiéndose perdido las dependencias de los monjes.

Posee unas cuevas bajo la iglesia usadas como refugio en las guerras de los siglos XIX y XX.

Palacio Casa Don Diego

Situado en la plaza a la que da nombre, fue declarada Monumento de Interés Artístico en 1981. Desde el exterior destaca su fachada señorial conjugada con un acceso principal remarcada con piedra. Sobre el acceso se dispone un balcón central coronado con  un escudo.  Los balcones se alternan con la presencia de cuatro medallones ornamentales. Una  marquesina separa el cuerpo inferior del superior.  La fachada completa su decoración con un friso corrido a base de triglifos y metopas. Tras acceder por el zaguán sorprende un patio central a cuatro pandas con columnas dóricas adintelado y con balcones en su parte superior. Está culminado con una cristalera. Entre los años 1990 y 1993, tras su adquisición por parte del Ayuntamiento, fue restaurada gracias a la primera Escuela Taller de La Solana convirtiéndola en centro cultural con sala de exposición, auditorio y aulas de formación además de Oficina de Turismo.

Casa de la Encomienda

Era la sede de la Encomienda de La Solana. Las Encomiendas eran un conjunto de bienes, no siempre territoriales ni agrupados, pero que generalmente constituían demarcaciones. Destaca por su torre santiaguista original. Tras acceder por el zaguán emerge un patio columnado con un cuerpo superior de balcones. En su patio interior podemos observar dos cuerpos con balaustradas de madera con reminiscencias típicas de un Corral de Comedias. En el mismo se conservan un brocal y la pila que servía para beber las mulas.Esta era la casa de labor aledaña al palacio.

 

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/La_Solana y http://www.lasolana.es/